miércoles, 9 de mayo de 2012

El estatus sociométrico: niños ignorados y promedio


El estatus sociométrico, también llamado “evaluación de iguales”, son las diversas técnicas de evaluación que tienen como elemento la recogida sistemática de información sobre los individuos provenientes de sus iguales o compañeros.
Utilizan este método para estudiar el ajuste y relaciones sociales en niños.
De las combinaciones de elecciones positivas y elecciones negativas se derivan los índices de impacto y preferencia social, de los que surge es status sociométricos (popular, rechazado, ignorado, aislado…) que suele ser utilizado con fines clasificatorios para intervenciones de corte social.
El status sociométrico supone la combinación de las medidas de impacto social y de las preferencias.
En la actualidad, las distintas técnicas se tienden a usar en combinaciones con otros procedimientos (la observación y los informes de profesores de progenitores, compañeros o el propio niño) así se puede ir más allá de la mera descripción de la dinámica de un grupo y avanzar hacia objetivos de investigación mas vinculados a la explicación.

Por una parte, el niño aislado se caracteriza por no ser aceptado ni rechazado, sino ignorado por sus compañeros, entre los que pasa desapercibido. Está como fuera de lugar, al margen de lo que hacen sus compañeros, a los que parece evitar. Suele manifestar miedo y ansiedad al permanecer inmóvil, en silencio, mover los pies con nerviosismo y evitar el contacto con sus iguales. Estas conductas son similares a las de cualquier niño de tres a cinco años que lleva poco tiempo en una escuela infantil, y reflejan el miedo que le produce una situación nueva a la que va adaptándose gradualmente. Por eso, sólo pueden considerarse como señal de un problema de aislamiento cuando el niño lleva con el mismo grupo cierto tiempo.

El aislamiento priva al niño de relaciones entre iguales y de esta forma de oportunidades para aprender importantes habilidades sociales. La mayor parte de los niños aislados suele darse cuenta de que no tienen amigos, con el riesgo de infravaloración personal que de ello puede derivarse. Para ayudar a un niño a superar este problema conviene darle confianza, promover activamente que comience a relacionarse con otros niños y elogiarle cuando lo haga. Al principio puede resultar necesario reducir la dificultad de la situación para darle seguridad: favoreciendo que comience a jugar con otro niño más pequeño o promoviendo activamente su participación en un juego en el que el papel del niño aislado quede muy claro y sea fácil de asumir.
Sin embargo, por otra parte, acerca de los niños promedio se puede decir que: constituyen la categoría sociométrica mas frecuente. Muestran un nivel medio tanto de conductas positivas como negativas.

tienen como elemento la recogida sistemática de información sobre los individuos provenientes de sus iguales o compañeros.
Utilizan este método para estudiar el ajuste y relaciones sociales en niños.
De las combinaciones de elecciones positivas y elecciones negativas se derivan los índices de impacto y preferencia social, de los que surge es status sociométricos (popular, rechazado, ignorado, aislado…) que suele ser utilizado con fines clasificatorios para intervenciones de corte social.
El status sociométrico supone la combinación de las medidas de impacto social y de las preferencias.
En la actualidad, las distintas técnicas se tienden a usar en combinaciones con otros procedimientos (la observación y los informes de profesores de progenitores, compañeros o el propio niño) así se puede ir más allá de la mera descripción de la dinámica de un grupo y avanzar hacia objetivos de investigación mas vinculados a la explicación.

Por una parte, el niño aislado se caracteriza por no ser aceptado ni rechazado, sino ignorado por sus compañeros, entre los que pasa desapercibido. Está como fuera de lugar, al margen de lo que hacen sus compañeros, a los que parece evitar. Suele manifestar miedo y ansiedad al permanecer inmóvil, en silencio, mover los pies con nerviosismo y evitar el contacto con sus iguales. Estas conductas son similares a las de cualquier niño de tres a cinco años que lleva poco tiempo en una escuela infantil, y reflejan el miedo que le produce una situación nueva a la que va adaptándose gradualmente. Por eso, sólo pueden considerarse como señal de un problema de aislamiento cuando el niño lleva con el mismo grupo cierto tiempo.

El aislamiento priva al niño de relaciones entre iguales y de esta forma de oportunidades para aprender importantes habilidades sociales. La mayor parte de los niños aislados suele darse cuenta de que no tienen amigos, con el riesgo de infravaloración personal que de ello puede derivarse. Para ayudar a un niño a superar este problema conviene darle confianza, promover activamente que comience a relacionarse con otros niños y elogiarle cuando lo haga. Al principio puede resultar necesario reducir la dificultad de la situación para darle seguridad: favoreciendo que comience a jugar con otro niño más pequeño o promoviendo activamente su participación en un juego en el que el papel del niño aislado quede muy claro y sea fácil de asumir.
Sin embargo, por otra parte, acerca de los niños promedio se puede decir que: constituyen la categoría sociométrica mas frecuente. Muestran un nivel medio tanto de conductas positivas como negativas.
 

El estatus sociométrico: niños populares y rechazados


La fase de adquisición de este estatus sociométrico tiene lugar cuando la niña o niño llegan a un grupo. En esta fase de adquisición el grupo es objetivo a la hora de evaluar a sus miembros, basándose en sus características para adjudicarles una posición. Así, los niños que muestran características que facilitan la marcha del grupo y que hacen sentirse bien a sus miembros serán aceptados, mientras que los que la dificultan serán rechazados.

Los niños populares muestran una habilidad para colaborar con sus iguales, intercambiando el estatus de la relación, así como para iniciar y mantener relaciones positivas. Se muestran sensibles a las interacciones iniciadas por otros y generalmente aceptan las propuestas de los iguales. Demuestran una adecuada competencia comunicativa, conversan con frecuencia y despliegan habilidades de escucha hacia otros. Son niños cálidos, cooperativos, sociables, serviciales y con alta probabilidad de convertirse en lideres. No interrumpen la actividad del grupo, y participan en las actividades escolares, sin mostrar una dependencia del profesor. Algunos estudios han apuntado la existencia de dos subtipos de niños populares: uno caracterizado por los atributos prosociales, y otro por la convivencia de rasgos tanto prosociales como de dominancia social. No obstante, estos estudios por lo general evalúan la popularidad percibida más que sociométrica, lo que no permite afirmar de un modo rotundo la existencia de ambos subtipos cuando lo que se evalúa es el grado de atracción y rechazo interpersonal.

En el grupo de niños rechazados hay que destacar que son niños con muy  pocas nominaciones positivas y muchas nominaciones negativas; mayor riesgo de problemas graves de  adaptación y psicopatología en la adolescencia y adultez. Puede ser rechazo debido a conducta agresiva o por falta de interacción social. En ocasiones los niños se sienten rechazados o abandonados por sus pares, pero sólo una pequeña minoría es despreciada la mayor parte del tiempo. Casi todos los niños cambiaron de categoría a otra durante los seis años. Sólo un 2% de los niños se mantuvo impopular.
Esta falta de amigos esta fuera de ser ideal, pero es posible que no sea perjudicial para el desarrollo psicosocial a largo plazo. Dos amortiguadores que algunas veces protegen la autoestima de los niños abandonados por sus compañeros son las buenas relaciones familiares y los talentos sobresalientes.
Ellos pueden ser rechazados-agresivos, es decir, no aceptados porque su conducta es agresiva y de constante confrontación. También puede ser rechazados-retraídos no aceptados por su conducta tímida y ansiosa. Este tipo de conductas provoca problemas para regular sus emociones. En situaciones ambiguas, los niños bien aceptados tratan de resolver los problemas, quizá pidiendo primero una explicación al otro chico.
Estas habilidades prosociales -percepciones sociales benignas, el conocimiento de las relaciones humanas y la tendencia a ayudar antes que atacar a los otros- son raras en los niños rechazados o de otro tipo. Tanto los niños rechazados - agresivos como los niños rechazados - retraídos malinterpretan las palabras y las conductas de los otros, tienen dificultades para escuchar y evitan las situaciones sociales. Tienden a ser torpes, chabacanos e ineptos cuando están con los otros niños.

Relaciones con los iguales: La amistad


La amistad es un tipo de unión afectiva que se basa en la comunicación, el apoyo mutuo, la comprensión, el cariño y la absoluta armonía entre dos personas.
La amistad anima el alma y estimula el corazón. Se conocen sus efectos beneficiosos para la salud: activa nuevas áreas del cerebro y libera sustancias hormonales que favorecen la relajación y el bienestar. Además, es como un espejo que refleja nuestra imagen ampliada. Nos hace crecer y madurar, ayudando a forjar nuestra personalidad y nuestras relaciones sociales con quienes nos rodean.


Un profundo sentimiento de amistad activa áreas muy particulares, generalmente infrautilizadas en el cerebro, que secretan una mezcla especial de sustancias bioquímicas. La colaboración, el intercambio, el reconocimiento del otro, cierran el paso a la agresividad, la desconfianza o la defensa del territorio. El apoyo emocional que conlleva toda amistad y la alegría compartida activan el sistema inmunológico.
Tener amigos nos sirve de refugio donde, en caso de necesidad, podemos encontrar ayuda y consuelo sin tener que dar nada a cambio. La amistad no es posesión, ni exigencias, ni obligaciones sino libertad y apoyo mutuo. 

A lo largo de la vida vamos estableciendo numerosas relaciones interpersonales en las que volcamos nuestro afecto, de una forma más o menos intensa, dependiendo de la afinidad que sentimos por esas personas, de la intensidad y frecuencia de la relación y de la reciprocidad afectiva que advertimos en ellos. De forma más o menos inconsciente, damos cariño esperando que éste obtenga cierta resonancia en la persona querida, de tal modo que esta persona también nos dé cariño a nosotros, lo que supone un reconocimiento, una reciprocidad y el establecimiento de un vínculo afectivo como una verdadera amistad.

Vamos a describir someramente las características de las etapas por las que atraviesan las relaciones de amistad desde la primera infancia hasta la adolescencia

  • Primera Infancia:  resulta difícil hablar de amistad en este periodo de vida (0 –2 años) ,los estudios nos indican que los niños pequeños inician y mantienen más interacciones positivas con chavales conocidos que con aquellos que son desconocidos .Podríamos hablar de un tipo de amistad ya que el niño elige con quien mantener un intercambio de juegos y manifestar un afecto positivo .
  • Etapa pre –escolar: los niños a estas edades (2 –6 años) tienen una visión egocéntrica a la hora de analizar y entender la amistad .En esta etapa de la vida la relación de amistad se caracteriza por encuentros inestables donde la ruptura llega con facilidad cuando hay conflictos interpersonales. Generalmente, el mejor amigo es el que vive cerca de él y con el que juega a diario.
  • Etapa escolar: (6 –12 años) Las relaciones de amistad se caracterizan por poder mantener una relación de cooperación y de ayuda recíproca .A estas edades los niños suelen elegir como amigos a aquellos iguales que les muestran cariño, se preocupan por sus necesidades y demandas y generalmente son del mismo sexo.
  • Adolescencia: (12 –18 años) Conciben la amistad como una relación duradera que se caracteriza por un conocimiento mutuo de los seres humanos implicados en la relación y donde el afecto es una constante en las interacciones entre ellos. Los adolescentes valoran y eligen a sus amigos en función de sus características psicológicas  y tienden a buscar amistad en seres humanos que poseen similares inquietudes, intereses e incluso enfoque vital.

A partir de la adolescencia las relaciones de amistad se van enriqueciendo a lo largo del ciclo vital debido a las experiencias vitales adultas de unos y otros.

El significado de la amistad y el tener amigos es algo que se instaura en la infancia y estas primeras adquisiciones influyen en su desarrollo posterior. La amistad, como la relación de pareja, es una relación íntima de dar y recibir. Responde a las necesidades humanas de seguridad, aprobación de los demás, estar acompañado y sentirse comprendido y querido. La amistad es una forma de enriquecimiento personal, aprendemos a dar y recibir cariño, a ser más generosos, pero además podemos aprender de las experiencias del otro, de sus conocimientos y vivencias.

 

Relaciones con los iguales: Estrategias de interacción social


En las estrategias son importantes el modo en que se desarrollan las situaciones en las cuales son generadas y las predisposiciones y características del interlocutor, que configurarán los resultados, negativos o positivos, de la actuación de cada niño/a. En la interacción social existen dos tipos de modalidades: la primera modalidad consiste en que será el niño el iniciador de la interacción social a través de un acercamiento con el propósito de comenzar un juego, ayudar, charlar, agredir, etc. La segunda modalidad consiste en que el niño es el receptor de todo el proceso citado anteriormente iniciado por otro niño.

Tipos de estrategias de interacción social

El niño utilizará estrategias de diferentes tipos como:

- Estrategias positivas: en este tipo de estrategias el niño expresa directamente sus sentimientos, derechos legítimos y opiniones, respetando la de los demás, afrontando solo la situación en la que se encuentra, de manera que respeta los derechos del otro y no agrede, se acerca a él con una actitud tranquila y de diálogo. Dentro de este tipo encontramos estrategias como: saludar, charlar, compartir, ayudar, razonar, colaborar, etc. Estas evidencian que las habilidades perceptivas, emocionales, cognitivas y sociales adecuadas están presentes. El niño manifiesta una elección correcta sobre la respuesta a seguir, siendo capaz de actuar de forma autónoma.

- Estrategias agresivas: el niño defiende sus derechos personales, sus pensamientos y opiniones de una manera completamente inapropiada e impositiva, arremetiendo contra los derechos del otro, lo cual deriva en un conflicto social. En este tipo identificamos estrategias como: golpear, quitar cosas por la fuerza, gritar, humillar, amenazar, tanto física como verbalmente, empujar, degradar, insultar, etc. Estas estrategias pueden traer consecuencias favorables a corto plazo como por ejemplo la expresión satisfactoria de las emociones, tener un sentimiento de poder y la obtención de las metas propuestas. Sin embargo puede traer consecuencias desfavorables a largo plazo porque pueden crear en el niño causante de estas conductas un profundo sentimiento de culpa. Esta clase de estrategia tener dos significados: que el niño no ha escogido una respuesta adecuada o que ha cometido un fallo en la captación.

- Estrategias pasivas: el niño no muestra ningún tipo de interés por colaborar en la interacción. Muestra una conducta pasiva, no recurre a nadie, se aleja de las personas, etc. Esto le puede acarrear graves problemas a la persona que toma este tipo de estrategias porque debido a que no expresa sus sentimientos, ideas y emociones de forma segura puede llegar a sentirse no tomada en cuenta, infravalorada e incluso manipulada, todo esto puede derivar en que la persona que adopte esta clase de estrategias se vuelva hostil contra los otros o llegue a un punto en el que no pueda soportar más esta situación y explote. Además de tener consecuencias desfavorables para las personas que se encuentran alrededor de los niños que adoptan esta conducta, ya que tener que adivinar lo que piensas es una tarea muy difícil, y puede llegar a causar
frustración.