La fase de adquisición de
este estatus sociométrico tiene lugar
cuando la niña o niño llegan a un grupo. En esta fase de adquisición el grupo
es objetivo a la hora de evaluar a sus miembros, basándose en sus
características para adjudicarles una posición. Así, los niños que muestran
características que facilitan la marcha del grupo y que hacen sentirse bien a
sus miembros serán aceptados, mientras que los que la dificultan serán
rechazados.
Los niños populares muestran una habilidad para colaborar con sus
iguales, intercambiando el estatus de la relación, así como para iniciar y
mantener relaciones positivas. Se muestran sensibles a las interacciones
iniciadas por otros y generalmente aceptan las propuestas de los iguales.
Demuestran una adecuada competencia comunicativa, conversan con frecuencia y
despliegan habilidades de escucha hacia otros. Son niños cálidos, cooperativos,
sociables, serviciales y con alta probabilidad de convertirse en lideres. No
interrumpen la actividad del grupo, y participan en las actividades escolares, sin
mostrar una dependencia del profesor. Algunos estudios han apuntado la
existencia de dos subtipos de niños populares: uno caracterizado por los
atributos prosociales, y otro por la convivencia de rasgos tanto prosociales
como de dominancia social. No obstante, estos estudios por lo general evalúan
la popularidad percibida más que sociométrica, lo que no permite afirmar de un
modo rotundo la existencia de ambos subtipos cuando lo que se evalúa es el
grado de atracción y rechazo interpersonal.
En el grupo de niños
rechazados hay que destacar que son niños con muy pocas nominaciones positivas y muchas
nominaciones negativas; mayor riesgo de problemas graves de adaptación y psicopatología en la
adolescencia y adultez. Puede ser rechazo debido a conducta agresiva o por
falta de interacción social. En ocasiones los niños se sienten rechazados o
abandonados por sus pares, pero sólo una pequeña minoría es despreciada la
mayor parte del tiempo. Casi todos los niños cambiaron de categoría a otra
durante los seis años. Sólo un 2% de los niños se mantuvo impopular.
Esta falta de amigos esta
fuera de ser ideal, pero es posible que no sea perjudicial para el desarrollo
psicosocial a largo plazo. Dos amortiguadores que algunas veces protegen la
autoestima de los niños abandonados por sus compañeros son las buenas
relaciones familiares y los talentos sobresalientes.
Ellos pueden ser rechazados-agresivos, es decir,
no aceptados porque su conducta es agresiva y de constante confrontación.
También puede ser rechazados-retraídos no aceptados por su conducta
tímida y ansiosa. Este tipo de conductas provoca problemas para regular sus
emociones. En situaciones ambiguas, los niños bien aceptados tratan de resolver
los problemas, quizá pidiendo primero una explicación al otro chico.
Estas habilidades prosociales -percepciones sociales
benignas, el conocimiento de las relaciones humanas y la tendencia a ayudar
antes que atacar a los otros- son raras en los niños rechazados o de otro tipo.
Tanto los niños rechazados - agresivos como los niños rechazados - retraídos
malinterpretan las palabras y las conductas de los otros, tienen dificultades
para escuchar y evitan las situaciones sociales. Tienden a ser torpes,
chabacanos e ineptos cuando están con los otros niños.


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