miércoles, 9 de mayo de 2012

Relaciones con los iguales: La amistad


La amistad es un tipo de unión afectiva que se basa en la comunicación, el apoyo mutuo, la comprensión, el cariño y la absoluta armonía entre dos personas.
La amistad anima el alma y estimula el corazón. Se conocen sus efectos beneficiosos para la salud: activa nuevas áreas del cerebro y libera sustancias hormonales que favorecen la relajación y el bienestar. Además, es como un espejo que refleja nuestra imagen ampliada. Nos hace crecer y madurar, ayudando a forjar nuestra personalidad y nuestras relaciones sociales con quienes nos rodean.


Un profundo sentimiento de amistad activa áreas muy particulares, generalmente infrautilizadas en el cerebro, que secretan una mezcla especial de sustancias bioquímicas. La colaboración, el intercambio, el reconocimiento del otro, cierran el paso a la agresividad, la desconfianza o la defensa del territorio. El apoyo emocional que conlleva toda amistad y la alegría compartida activan el sistema inmunológico.
Tener amigos nos sirve de refugio donde, en caso de necesidad, podemos encontrar ayuda y consuelo sin tener que dar nada a cambio. La amistad no es posesión, ni exigencias, ni obligaciones sino libertad y apoyo mutuo. 

A lo largo de la vida vamos estableciendo numerosas relaciones interpersonales en las que volcamos nuestro afecto, de una forma más o menos intensa, dependiendo de la afinidad que sentimos por esas personas, de la intensidad y frecuencia de la relación y de la reciprocidad afectiva que advertimos en ellos. De forma más o menos inconsciente, damos cariño esperando que éste obtenga cierta resonancia en la persona querida, de tal modo que esta persona también nos dé cariño a nosotros, lo que supone un reconocimiento, una reciprocidad y el establecimiento de un vínculo afectivo como una verdadera amistad.

Vamos a describir someramente las características de las etapas por las que atraviesan las relaciones de amistad desde la primera infancia hasta la adolescencia

  • Primera Infancia:  resulta difícil hablar de amistad en este periodo de vida (0 –2 años) ,los estudios nos indican que los niños pequeños inician y mantienen más interacciones positivas con chavales conocidos que con aquellos que son desconocidos .Podríamos hablar de un tipo de amistad ya que el niño elige con quien mantener un intercambio de juegos y manifestar un afecto positivo .
  • Etapa pre –escolar: los niños a estas edades (2 –6 años) tienen una visión egocéntrica a la hora de analizar y entender la amistad .En esta etapa de la vida la relación de amistad se caracteriza por encuentros inestables donde la ruptura llega con facilidad cuando hay conflictos interpersonales. Generalmente, el mejor amigo es el que vive cerca de él y con el que juega a diario.
  • Etapa escolar: (6 –12 años) Las relaciones de amistad se caracterizan por poder mantener una relación de cooperación y de ayuda recíproca .A estas edades los niños suelen elegir como amigos a aquellos iguales que les muestran cariño, se preocupan por sus necesidades y demandas y generalmente son del mismo sexo.
  • Adolescencia: (12 –18 años) Conciben la amistad como una relación duradera que se caracteriza por un conocimiento mutuo de los seres humanos implicados en la relación y donde el afecto es una constante en las interacciones entre ellos. Los adolescentes valoran y eligen a sus amigos en función de sus características psicológicas  y tienden a buscar amistad en seres humanos que poseen similares inquietudes, intereses e incluso enfoque vital.

A partir de la adolescencia las relaciones de amistad se van enriqueciendo a lo largo del ciclo vital debido a las experiencias vitales adultas de unos y otros.

El significado de la amistad y el tener amigos es algo que se instaura en la infancia y estas primeras adquisiciones influyen en su desarrollo posterior. La amistad, como la relación de pareja, es una relación íntima de dar y recibir. Responde a las necesidades humanas de seguridad, aprobación de los demás, estar acompañado y sentirse comprendido y querido. La amistad es una forma de enriquecimiento personal, aprendemos a dar y recibir cariño, a ser más generosos, pero además podemos aprender de las experiencias del otro, de sus conocimientos y vivencias.

 

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